Un estudio recientemente publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) revela cómo las plantas logran equilibrar su crecimiento con la supervivencia en condiciones de sequía, un desafío clave frente al cambio climático. La investigación identifica un mecanismo molecular que permite a las plantas integrar la disponibilidad de nutrientes con las señales de falta de agua.
El trabajo muestra que una proteína llamada NLP7 actúa como un regulador central en esta toma de decisiones. Cuando el nitrógeno, fertilizante esencial para la agricultura, está disponible, este regulador impulsa el crecimiento vegetal. Sin embargo, ese mismo estímulo puede volver a las plantas más vulnerables cuando el agua escasea. “El estudio muestra que el nitrógeno, un fertilizante clave en la agricultura, impulsa el crecimiento de las plantas, pero al mismo tiempo las vuelve más vulnerables cuando falta agua, agravando los efectos de la sequía”, explica el Dr. José Miguel Álvarez Herrera, autor correspondiente del estudio.
En ausencia de la actividad de este regulador, las plantas activan mecanismos de ahorro de agua, como el cierre de los estomas (pequeños poros en las hojas), lo que aumenta su tolerancia a la sequía. Según el investigador, comprender este proceso es fundamental en un escenario de cambio climático: “En un contexto donde la escasez hídrica será cada vez más frecuente, conocer cómo las plantas toman decisiones entre crecer o ahorrar agua es clave para adaptar la agricultura a condiciones más extremas”.
El estudio identifica este mecanismo como un verdadero “interruptor biológico”, lo que abre nuevas posibilidades para la agricultura del futuro. “Entender este mecanismo permite, a largo plazo, diseñar cultivos que usen mejor el nitrógeno sin perder resistencia a la falta de agua, ya sea mediante mejoramiento genético, selección de variedades más resilientes o ajustes en las estrategias de fertilización”, señala. Esto permitiría avanzar hacia sistemas productivos más equilibrados, evitando forzar el crecimiento a costa de la supervivencia de los cultivos.
La publicación en PNAS representa además un hito para la ciencia nacional. “Publicar en una revista de alto impacto valida la calidad del trabajo y posiciona a Chile como un actor relevante en la investigación sobre adaptación al cambio climático y seguridad alimentaria”, destaca el director del Núcleo Milenio en Ciencia de Datos y Resiliencia Vegetal (PhytoLearning).
En términos concretos, este conocimiento puede traducirse en beneficios directos para la sociedad: producción de alimentos más eficiente, reducción de pérdidas durante sequías y sistemas agrícolas más sostenibles. “A largo plazo, esto se traduce en mayor estabilidad en la producción de alimentos y una agricultura mejor preparada para enfrentar un futuro con menos agua”, concluye el Dr. Álvarez.
El estudio fue liderado por el Dr. José Miguel Álvarez Herrera, investigador del Centro de Biotecnología Vegetal de la Universidad Andrés Bello y director del Núcleo Milenio PhytoLearning, junto a la Dra. Elena Vidal, investigadora de la Universidad Mayor y directora alterna del núcleo, como coautora correspondiente.
Esta publicación constituye uno de los hitos científicos más relevantes del primer año de ejecución del Núcleo Milenio PhytoLearning, consolidando su liderazgo y proyección internacional en el estudio de la resiliencia vegetal frente a la sequía.


