Frente a las aguas del estuario de Bilbao, el edificio Bizkaia Aretoa de la Universidad del País Vasco acogió, entre el 1 y el 3 de julio, la XVIII Reunión de Biología Molecular Vegetal (XVIII RBMP). Este foro bienal de referencia reunió a cientos de investigadores de España y otros países —entre ellos referentes como el Dr. Tom Beeckman, del Instituto Flamenco de Biotecnología (Bélgica); la Dra. Barbara Ann Halkier, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca); y el Dr. Hatem Rouached, de la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos)— para compartir sus hallazgos más recientes, fortalecer el intercambio científico y promover iniciativas orientadas a impulsar el progreso agrícola frente a desafíos como el cambio climático.
El evento contó con la participación de una delegación chilena del Núcleo Milenio en Ciencia de Datos y Resiliencia Vegetal (Phytolearning), que presentó sus trabajos sobre regulación molecular, nutrición vegetal, biología sintética y respuestas de las plantas frente al estrés ambiental. “Nuestro objetivo fue visibilizar la ciencia que hacemos en Phytolearning y en Chile, y establecer lazos colaborativos con investigadores de España. La ciencia española es de vanguardia y es aliada estratégica en el desarrollo de investigación en biología vegetal”, destacó el Dr. José Miguel Álvarez, director del núcleo y académico del Centro de Biotecnología Vegetal de la Universidad Andrés Bello.
Nitrógeno y sequía

El miércoles 1 de julio, durante la sesión inaugural enfocada en metabolismo y herramientas de nutrición vegetal, el Dr. Álvarez presentó su charla “Circuitos reguladores antagónicos de las señales de nitrógeno y sequía mediados por NLP7 en Arabidopsis”. Allí abordó una pregunta central de la biología vegetal: cómo las plantas coordinan sus respuestas moleculares para regular la asimilación de nutrientes esenciales cuando el agua escasea.
“Descubrimos esta proteína llamada NLP7 que actúa como un interruptor o coordinador interno. Cuando hay nitrógeno disponible, esta proteína le dice a la planta que es buen momento para crecer. Pero al hacerlo, también limita algunas respuestas que ayudan a ahorrar agua. Por eso, NLP7 es clave: conecta la nutrición con la forma en que la planta responde a la sequía y lo hace en un tejido específico de la hoja llamado estoma, poro que permite el intercambio de agua“, contó el investigador.
De los genes a los circuitos vegetales
El intercambio científico tuvo uno de sus momentos más dinámicos durante las sesiones de pósteres, donde Phytolearning presentó la diversidad de enfoques que convergen en sus investigaciones. El Dr. Ariel Cerda compartió avances en el diseño de compuertas lógicas sintéticas para controlar respuestas de crecimiento y estrés en plantas, mientras que el estudiante doctoral Diego Landaeta mostró un análisis de cómo los factores de transcripción bZIP participan en la integración de señales de nutrientes y déficit hídrico en tomate.



En tanto, la Dra. Elena Vidal, directora alterna del núcleo y académica de la Universidad Mayor, expuso su trabajo sobre el papel de SlETHYLENE-INSENSITIVE3-LIKE3-1 en la respuesta del tomate (Solanum lycopersicum) a la deficiencia de sulfato. “Durante el encuentro presentamos cómo las plantas de tomate responden cuando tienen poco sulfato, un nutriente esencial para su crecimiento y defensa. Identificamos a SlEIL3-1 como un regulador clave que ayuda a coordinar genes relacionados con la captura, uso y redistribución del azufre dentro de la planta”, detalló.
“Lo más valioso de esta instancia fue poder discutir nuestros resultados con científicas y científicos que estudian la nutrición vegetal en distintos modelos y especies, y ver cómo nuestros hallazgos dialogan con lo que se conoce en otros sistemas. También fue especialmente importante que participaran un estudiante de doctorado y un joven postdoctorante del núcleo, porque estas experiencias fortalecen su formación, amplían sus redes internacionales y abren nuevas oportunidades de colaboración para el equipo”, valoró la Dra. Vidal.


